Pudimos contar con la presencia de Alexandra Páramo, coach existencial con enfoque logoterapéutico. Se formó en la Sociedad para el Avance de la Psicoterapia centrada en el Sentido en Colombia y en AESLO (Asociación Española de Logoterapia y Análisis Existencial).
Aunque estudió Ingeniería Mecánica y su desempeño laboral desde hace veinte años estuvo vinculado al mundo empresarial, liderando diversos proyectos, gestionado equipos y gerenciando su empresa familiar. Su propia historia la llevó a hacer una pausa, escucharse y emprender un camino de transformación personal que la acercó a la Logoterapia de Viktor Frankl, fundador de esta disciplina y que Alexandra ha estudiado en profundidad.
Expuso con acierto que las emociones no definen al ser humano ni son un destino inalterable, ya que aunque éstas sean dolorosas o incluso muy adversas, la persona mantiene la libertad última de elegir su actitud ante ellas. El objetivo es no huir de las emociones, encontrar sentido al sufrimiento, gestionarlas a través de la responsabilidad personal y de saber hacerse las preguntas adecuadas.
Las emociones no son el problema: El problema no es sentir emociones, o quedarse "enganchado" a ellas o identificarse completamente con ellas.
La emoción sigue al sentido: Las emociones son señales, pero el sentido es lo que mueve la vida. El amor, por ejemplo, no es solo una emoción pasiva, sino una decisión y un compromiso.
Para ello, la ponente animó a observarse a uno mismo desde la distancia, lo que incluye aprender a reírse de sí mismo para superar el autosabotaje.
Siguiendo con las ideas de Frankl, enfatizaba que somos seres capaces de superar nuestras propias emociones y pensamientos, convirtiendo por ejemplo, la tristeza en felicidad, si sabemos gestionarlas adecuadamente.