La vida siempre ofrece oportunidades -explicó La Dra. Noblejas en la sesión-; lo que falta es que uno quiera mirar al exterior, a lo que le rodea y salga del ensimismamiento.
Los sucesos y circunstancias que acontecen no exigen nada: es cada uno quien elige involucrarse o no. La ponente recordó que todos somos únicos e irrepetibles y cualquier acontecimiento supone una llamada, una invitación a obrar en consecuencia. Por lo tanto, estamos invitados a participar en cuanto ocurre en el mundo; lo que no hagamos nosotros nadie lo hará: cada uno aporta con sus propias habilidades, pero también con sus imperfecciones e intereses.
La Dra. Noblejas enfatizó en la necesidad de salir del círculo del YO (lo que me ocurre, me pasa, pienso, deseo…). Lo propio del ser humano es abrirse a los demás: cualquier evento grande o pequeño que llama nuestra atención no hay que desecharlo cuando la conciencia se plantea: “Ante esto...¿qué puedo aportar?”. Si la reacción es cruzarse de brazos, hay que buscar la causa: ¿comodidad, introversión, no querer complicarse la vida?.
Las personas que viven encerradas en esta autorreferencialidad -agregó la ponente- y no se abren a las necesidades de los demás tienen un vacío existencial. Además, si es un hábito repetitivo, produce círculos viciosos que devienen en neurosis, depresiones y agresividad. Todo ello como resultado de la ausencia de motivos para vivir.
Habría que revisar -comentó la Dra.- qué les sucede a las personas que están buscando una forma de salir de la vida por la puerta falsa. Ante el crecimiento alarmante de jóvenes con problemas de salud mental, recordó la importancia del estilo de vida que se tenga y la apertura al exterior.
La salud mental -enfatizó- tiene relación directa con el sentido de la vida. Las actitudes repercuten en la propia fisiología: a mayor entrega al mundo, mejor salud mental y al contrario: si se cultiva el ego, degenera en trastornos psíquicos y atenta contra la salud psicofísica.
Hizo referencia en varios momentos de la exposición a la obra y enseñanzas de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, fundador de la logoterapia, quien tuvo experiencias límite (cautivo en cuatro campos de concentración nazi).
A modo de comentario final y contestando a una cuestión planteada por el público, señaló como paradigmático el caso de Tim Guénard cuyo testimonio aparece en la película “El mayor regalo” de Juan Manuel Cotelo. Este francés, tras sufrir una infancia de extremo maltrato y abandono por parte de sus padres, logró romper la cadena del odio y perdonar a su padre en lugar de vengarse, transformando su vida.
Uno de tantos ejemplos dignos de imitar. Una conferencia en la que se nos hizo pensar...